La Universidad pública se autoenclaustra en una autonomía ficticia

Camino de su 79 aniversario, que cumple el próximo mes de septiembre, Roberto Moreno Díaz (Gáldar, 1939) sigue encandilando con su lucidez científica y académica, con sus análisis educativos, con su curiosidad por todo lo que afecta al ser humano, destilando chispa y agudeza en cada juicio. No en vano le siguen alcanzando reconocimientos internacionales a su carrera de investigador, particularmente en el campo de la Cibernética.

Menor de 11 hermanos en una familia humilde, castigada severamente en las décadas de los 40 y 50 por los efectos de la entonces recién terminada guerra civil, forjó su itinerario estudiantil con becas sucesivas desde la infancia hasta lograr la cátedra de su especialidad en Electromagnetismo por oposición en Madrid, cincuenta años atrás, tras una experiencia enriquecedora en el Instituto Tecnológico de Massachussets, uno de los dos ‘templos sagrados’ estadounidenses que investigaban para la Nasa antes de enviar sus hombres a la Luna. Su expediente como alumno no pudo ser más brillante desde sus inicios en la escuela pública galdense. Sobresalientes y matrículas de honor jalonan toda su trayectoria como alumno.

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